Entrenamiento para el “Maratón Auténtico”

cuadriceps

Cuando quedan cuatro meses y medio para el pistoletazo de salida, hay que empezar a pensar en cómo vamos a preparar esta carrera. Os recomiendo, por experiencia personal, que hagáis lo que hagáis en vuestro entrenamiento, nunca subestiméis este recorrido. Seguro que todos habéis oído alguna vez esa ley no escrita del maratón que dice ser generoso con los prudentes y cruel con los valientes. Si no la has escuchado antes sería buena idea que tomes nota y más, si cabe, en el “auténtico”. Por su altimetría y su trazado puede convertirse en un tragedia griega si no empiezas a prepararlo en condiciones y de la forma adecuada.

Altimetría
Altimetría Maratón de Atenas

Como se puede ver en la altimetría, sacada de la aplicación de Garmin en la edición de 2015, a partir del kilómetro 12 y hasta el 32 es una subida casi constante. Exceptuando una bajada en el 17, apenas hay respiro. Es por esto que se requiere un entrenamiento especial, para poder superar esta zona sin pagar luego el exceso. Hay que trabajar la musculatura de los cuádriceps e isquiotibiales a conciencia y evitar problemas que arruinen los meses de trabajo que vamos a tener por delante. Por eso recomiendo que empieces con el trabajo de fuerza este mes y vayas fortaleciendo más de lo habitual tus piernas.

Otro de los entrenamientos esenciales es el mental. Hay que ser conscientes de que no vamos a poder poner un ritmo de crucero y a mantenerlo pase lo que pase, será imposible. Por ello debemos hacer una planificación del recorrido y adaptarnos a cada zona. Será muy útil intentar encontrar zonas de rodaje con largas cuestas, no excesivamente pronunciadas, pero sí lo suficiente como para que puedas acostumbrar a tu cuerpo y tu cabeza a lo que se va a encontrar en noviembre. También podrás buscar a qué ritmos puedes ir cómodo cuando el terreno se ponga hacia arriba.

Mi recomendación para el día de la carrera es ajustar un ritmo progresivo, sin confiarnos demasiado, hasta el kilómetro 12. Poner un segundo ritmo mucho más lento pero seguro hasta el 32, y a partir de ahí recuperar lo posible con la fuerza que nos quede. La parte final es muy agradecida y nos permitirá tener una sensación muy cómoda para coger un ritmo hasta el final, siempre y cuando hayamos sabido llegar en condiciones óptimas hasta este punto. Por eso hay que ser extremadamente cautos a la hora de valorar nuestro estado de forma y nuestras necesidades a la hora de entrenar.

Si sabemos a lo que nos vamos a enfrentar será más fácil prepararnos para el desafío.